Doctor, no me catalogue como enferma, por ser una soñadora,no me llame loca por abrir los ojos, no me recete pastillas que me duerman y me aletarguen.
La soledad fue mi enfermera, pero empieza a pincharme demasiado.
En este colosal psiquiatrico al que llamaron mundo, me cuelo en las habitaciones que más teme la gente, buscando la verdad en los rincones más oscuros para luego poder salir al jardin y apreciar la luz del sol,
porque si brilla, pienso bañarme en él para dejar de arder.
Doctor, ya vomité las entrañas en el papel, me conocí a mi misma, mis Prozaks son estas letras que vomito sobre un asfalto ,a veces, demasiado descifrado.
¿qué son mis venas sino cañerías de sentir donde anidan todo tipo de ratas devorándolas.
Mas aquí tienen veneno para que asuman de una puta vez que su mal aliento les impide catar su sabor, de la misma manera que cada canción me alejó de tus recetas.
Ahora dime que soy una prepotente y échame de tu consulta y grítame que no has podido cronometrar las horas que hablé contigo para luego cobrarme, pues así sois la inmensa mayoría. Bueno, sí, cuenta las horas con el minutero que marca el final de este proyecto.Óigame, iré saltando por los pasillos, sudando y entonando alguna de estas canciones. Aprendí del hundimiento que luego la subida es más poderosa y que, tras ahogarme, cogeré aliento como nunca lo hice.No fuiste mi salvavidas...
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